En el primer caso, la inflamación es indolora, dura poco y sólo busca reparar daños celulares; ocurre, por ejemplo, cuando te tuerces un tobillo o cuando retienes líquidos. En el segundo caso, la inflamación es crónica; busca proteger a las células de una destrucción rápida, permitiendo que el tejido de adapte y cambie para ser reparado con celeridad.
A continuación te presentamos varios desinflamatorios naturales:
Jengibre
Esta popular especia tiene un gran poder antiinflamatorio, y es recomendable, sobre todo, para aquellos que padecen de problemas gastrointestinales. Se puede consumir en forma de té, preparándolo a partir de la raíz fresca o con jengibre en polvo. En cuanto a las proporciones, utiliza apenas una cucharadita de la raíz fresca o seca por cada taza de agua hirviendo que quieras servir.
Uña de Gato
No nos referimos a las garras de las mascotas, sino a una hierba originaria de Perú que es muy utilizada por aquellos que padecen de artritis. Esta hierba mejora la inflamación, incluso aplicándola de manera tópica. Puedes conseguir pomadas a base de esta sustancia –ideales para torceduras y golpes–, o consumirla en forma de suplementos que se consiguen en tiendas naturistas.
Romero
Esta hierba de cocina es rica en ácido ursólico, que inhibe la actividad de la ciclooxigenasa (COX-2) al igual que muchos antiinflamatorios no esteroideos como la aspirina y el ibuprofeno. Pero una diferencia fundamental es que lo hace sin los efectos secundarios asociados a esos fármacos. Puedes consumirla en forma de té, empleando una cucharadita de romero cada dos tazas de agua.
Malva y cola de caballo
Estas hierbas poseen cualidades antinflamatorias, y resultan perfectas para aquellas personas que retienen líquidos. Puedes comprarlas secas en herboristerías y consumirlas en forma de infusión. Utiliza una cucharada de cada hierba cada dos tazas de agua hirviendo. Deja reposar 15 minutos y endulza con miel o estevia. Bebe dos o tres tazas al día.
Terapia de frío y calor
Este tratamiento es ideal para inflamaciones localizadas, por ejemplo, en caso de torceduras y esguinces, o de artritis. El frío disminuye la inflamación y el dolor, mientras que el calor otorga flexibilidad y reduce la tensión de la zona. Emplea una compresa helada –puede ser una bolsa de hielo– y otra caliente. Aplica la compresa fría en la zona inflamada durante cinco minutos, y luego, la caliente por el mismo tiempo. Alterna de manera repetida.
Piña y papaya
Estas frutas tienen grandes propiedades antiinflamatorias, pues la piña posee bromelina, y la papaya contiene papaína. Se trata de dos enzimas que reducen el dolor y la hinchazón, sobre todo la relacionada con la retención de líquidos o con los problemas gastrointestinales.
Fuente: Ehow